El currículum en el contexto costarricense: propuesta de definiciones para su conceptualización


Resumen

El presente ensayo realiza un análisis de la concepción del currículum en los enfoques curriculares técnico, práctico y crítico como marco delimitador para la construcción de definiciones del currículum estructuradas a partir de la revisión teórica, una posición ecléctica de los enfoques práctico y crítico, la realidad del contexto costarricense y la premisa de utilizar definiciones para uso y práctica del currículum. Estas definiciones pretenden ser un insumo al análisis del currículum costarricense a partir de nuevas aristas de interpretación-acción y escenarios de transformación o reforma curricular.

Palabras claves: currículum, enfoques curriculares, concepto de currículum, Costa Rica.

The curriculum in the Costa Rica context: proposed definitions for concept

Abstract

This essay makes an analysis of the conception of curriculum in the technical, practical and Critical approaches as a framework delimiter for building structured curriculum definitions from a theoretical review, an eclectic point of view for the practical and critic approaches, the reality of the Costa Rican context, and the premise of using definitions for the use and practice of the curriculum. These definitions are intended as a input of analysis of the Costa Rican curriculum from new interpretation edges of actions and scenarios of transformation or curricular reform.

Keywords: curriculum, curricular approaches, curriculum concept, Costa Rica.

  1. Introducción

El currículum ha sido una de las áreas pedagógicas con mayor diversidad de interpretaciones sobre su objeto de estudio y su acción práctica, por lo cual resulta acertada la aproximación conceptual elaborada por Guirtz y Plamidessi (1998, p. 6) según la cual el currículum es “un artificio vinculado con los procesos de selección, organización, distribución, transmisión y evaluación del contenido escolar que realizan los sistemas educativos”. Sin embargo, a pesar de contener elementos básicos de lo que podríamos reconocer como currículum, las características y delimitaciones de éste radican en los marcos conceptuales y reguladores propios de cada enfoque curricular, los cuales serán sintetizados, para efectos del presente ensayo en tres categorías, a saber: Técnico, Práctico y Crítico.

Posteriormente, se realizará una serie de delimitaciones conceptuales subyacentes en la construcción de las definiciones del currículum en Costa Rica, ambos apartados permitirán una lectura contextual de las definiciones propuestas, las cuales serán esbozadas a partir del uso y práctica del currículum en Costa Rica. Finalmente, se aportarán las conclusiones a las que ha permitido llegar la elaboración teórica del presente documento.

  • El currículum: concepto, características y delimitaciones desde los enfoques técnicos, práctico y crítico

El currículum, como hecho cultural intencionado del ser humano para estructurar la transmisión-construcción de conocimientos encuentra sus raíces en los terrenos de la historia antigua. En occidente, ha sido constante la vinculación del surgimiento del currículum con el desarrollo de la educación en la Grecia Clásica, aunque comprensible por el surgimiento de lo que hoy denominaríamos “centros educativos” o “instituciones educativas”; resulta necesario ampliar, en futuras reflexiones, las otras regiones (Mesopotamia, América Precolombina, Asia y Egipto) que desarrollaron propuestas de acumulación-transmisión-creación de conocimientos estructuradas a partir de un incipiente currículum, debate que trasciende a los objetivos del presente ensayo. 

Posterior a la época antigua, el currículum occidental quedó reducido a las interpretaciones medievales de educación dentro del proyecto hegemónico religioso-imperial y los proyectos independientes de “benefactores” (nobleza y posteriormente burgueses) con proyectos de acompañamiento y formación de artistas, escritores, filósofos y otros. Tanto en la época antigua como la edad medieval, no existieron necesidades de masificación de la educación y ampliación de la cobertura, quedando reducida para un muy selecto grupo de individuos; este proceso tendría una ruptura en la época Moderna (marcada por el Renacimiento y la Revolución Francesa) por la expectativa de mejora de los individuos y los pueblos mediante una “transmisión” de la cultura universal y formación de los “nuevos” ciudadanos.

No obstante lo anterior, la historia del currículum occidental encuentra un punto de inflexión en el siglo XIX, por cuanto las demandas de la ilustración y la Revolución Francesa, el desarrollo y consolidación de los Estados Nacionales en Europa y América (ex colonias europeas) y la consolidación de la Revolución Industrial implicaron un aumento de escolarización mediante un aumento de la cobertura (matrícula masiva de estudiantes para primeros años con el afán de enseñarles a habilidades comunicativas en su lengua materna, dominio de principios básicos de las matemáticas, formación de principios para la vida en los nacientes Estados-Nacionales y dogmas fundamentales de la fe cristiana) y una consolidación de la educación secundaria y universitaria con tasas de cobertura dirigidas a un pequeño porcentaje de la población.

A nivel global, el fin del Siglo XIX e inicio del Siglo XX implicó la consolidación del capitalismo como fuerza rectora del orden económico-político en occidente, el surgimiento de movimientos de resistencia y lucha contra las desigualdades propulsadas por el modelo económico, la lucha expansionista y neo colonial de las potencias europeas para dominio de mercados, el conflicto militar entre las potencias (Primera y Segunda Guerra Mundial) y el surgimiento de Estados Unidos como potencia militar, económica, política y cultural (campañas comerciales, producción de ropa, comidas enlatadas y cine). 

La sociedad estadounidense, posicionada como potencia industrial y militar ascendente, enfrentó el desafío de producción, innovación y legitimidad mediante la construcción de un complejo sistema educativo (fraccionado por comunidades, estados y lineamientos federales)  que respondiera a las demandas de producción (mano de obra especializada), militares (disciplina y conocimientos básicos), académicas (mejora de la formación), políticas (formación de ciudadanos) y sociales (inclusión de las mujeres), en este contexto surge el currículum como un área que permitiría mejorar la planificación y producción del sistema educativo, en el tanto se conceptualiza como una extrapolación de los principios de organización, control regulación y evaluación de las empresas.

Las anteriores circunstancias determinan el surgimiento del enfoque técnico o Pedagogía por Objetivos (Gimeno, 1997), es decir, el enfoque del diseño, desarrollo y evaluación del currículum que se caracteriza por extrapolar principios empresariales a la organización administrativa y vivencia pedagógica de los centros educativos, en tanto;

considera la sociedad y la cultura como una ‘trama’ externa a la escolarización y al currículum, como un contexto caracterizado por las ‘necesidades’ y los objetivos sociales deseados a los que la educación debe responder, descubriendo esas necesidades y desarrollando programas con el fin de alcanzar los propósitos y objetivos de la sociedad. (Kemmis, 1998, p 112)

A finales de la década de 1940, Tyler (1973) presenta el libro “Principios básicos del currículum” el cual se convierte en el referente del enfoque técnico en el tanto propone una organización del currículum a partir de objetivos que determinarán la mediación y evaluación. En su propuesta, Tyler (1973) establece los fundamentos del currículum (psicológicos, sociológicos y disciplinares) que determinan la selección de contenidos la cual, a su vez, es producto de consideraciones filosóficas (ideal de ser humano) y la psicología del aprendizaje, para dar paso a una planificación curricular orientada al cumplimiento de objetivos de aprendizaje desde un paradigma conductista.

Aunque revolucionaria en su momento (por implicar la estructuración y sistematización de la planificación curricular) la propuesta de Tyler enfrentaba vacíos conceptuales y pragmáticos que fueron abordados, en la década de 1960 y 1970, por diversos autores, siendo referentes Gagné y Taba. En el caso de Gagné, su propuesta curricular asume el principio de que se debe elegir “una de las cinco clases de su taxonomía, se establecieran tanto las condiciones internas que debe poseer el sujeto para poder desarrollar esa capacidad (alcanzar el nuevo objetivo) como las condiciones externas o medios con que se lograrán” (Clemente, 2010, p. 274), por lo cual representa un avance con respecto a la sistematización de objetivos (taxonomías) y en la implementación por parte de los docentes.

Paralelamente, Taba (1974) desarrolla una propuesta curricular continuadora de la los elementos de Tyler pero ajustada a una sociedad en plena Revolución Científica-Tecnológica, determinada por la Guerra Fría, la fractura social en occidente (movimientos sociales, brecha generacional y cuestionamiento a la institucionalidad)  y la expansión económica post Segunda Guerra Mundial, al respecto la autora reconoce que la presión a “favor de la revisión del currículo proviene de los cambios drásticos en la tecnología y la cultura, que van desde la mecanización hasta la energía atómica, las demandas insaciables de la industria en expansión de la mano de obra inteligente” (Taba, 1974, p. 15).

La propuesta de Taba (1974) reitera que la planificación curricular es una toma decisiones sustentadas el estudiante, el proceso de aprendizaje, exigencias culturales y el contenido de las disciplinas, pero estructurado y sistematizado a partir de las siguientes etapas: a) Diagnóstico de las necesidades, b) formulación de objetivos, c) selección del contenido, organización del contenido, d) selección de las actividades de aprendizaje, e) organización de las actividades de aprendizaje y, f) determinación de lo que va a evaluar y las maneras y medios para medirlo.

A pesar de las mejoras propuestas por Gagné y Taba, el enfoque Técnico mantuvo un sesgo de control, previsión y evaluación que, como cuestiona Gimeno (1997, p. 10) y aspira a

lograr diseños o programaciones muy estructuradas del proceso de enseñanza-aprendizaje, la intención de lograr el que cada uno de esos diseños se ajuste a objetivos específicos, la huida de la ambigüedad, de los objetivos no formulados en esos términos, la obsesión por el cómo formularlos, la búsqueda de la eficacia mensurable de los tratamientos pedagógicos que persiguen esos diseños ajustados.

Desde la propuesta Técnica, el currículum es un “un plan para el aprendizaje; por consiguiente, todo lo que se conozca sobre el proceso del aprendizaje y el desarrollo del individuo tiene aplicación al elaborarlo” (Taba, 1974, p. 25) que, en la mayoría de casos,

parte de una determinación de metas y objetivos específicos, lo que indica algún tipo de selección y organización del contenido, y destaca ciertos modelos de aprendizaje y enseñanza, sea por exigencia de los objetivos o de la organización del contenido. Finalmente incluye un programa de evaluación de los resultados. (Taba, 1974, p. 24)

Para leer el artículo completo: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/ensayospedagogicos/article/view/13776/19294

Abrazos

Dr. César Toruño

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