Análisis de Currículum una Reflexión Sobre la Práctica de José Gimeno Sacristán. Capítulos 5 y 6


Esta es la tercera entrega de un pequeño análisis como introducción o motivación para leer el libro Currículum una Reflexión sobre la Práctica de José Gimeno Sacristán. El padre y referente del currículo en Iberoamérica. Si usted quiere estudiar, trabajar o investigar sobre currículo debe referenciar a José Gimeno así que esta es una pequeña contribución para el debate.

Síntesis del quinto y sexto capítulo. 

  1. Gimeno(2001)  destaca la importancia del currículum preescrito como la manifestación de una ordenación jurídica, administrativa, pedagógica y cultural que, respondiendo a los intereses de sectores políticos y socioeconómicos, crean un marco mínimo de contenidos y destrezas que todo estudiante debe cumplir al finalizar cada ciclo lectivo.
  2. El currículum preescrito está determinado por la política curricular la cual es definida por Gimeno (2001, p. 129) como;

“un aspecto específico de la política educativa, que establece la forma de seleccionar, ordenar y cambiar el currículum dentro del sistema educativo, clarificando el poder y la autonomía que diferentes agentes tienen sobre él, interviniendo de esta suerte en la distribución del conocimiento dentro del aparato escolar, e incidiendo en la práctica educativa, en tanto presenta el currículum a sus consumidores, ordena sus contenidos y códigos de diferente tipo”

  1. El currículum prescrito es subdivido, según sus funciones, en: 
  1. Cultura Común: unificación de un mínimo de cultura general que cada estudiante debe alcanzar, proyecto que es heredado de la formación de los Estados Nacionales.
  2. Cultura Válida mínima: Demarcado por la posibilidad real que tenga el currículum preescrito para aplicar medidas compensatorias para grupos desfavorecidos por el sistema político-económico-cultural-educativo.
  3. Organizador del saber y la escolaridad: crea subdivisiones en espacio y tiempo, tangibles e intangibles.
  4. Control sobre la práctica docente:  Gimeno (2001) marca la diferencia entre un plan curricular  que demarca un mínimo de contenidos cultura y un plan de intervención, estableciendo que la un plan curricular no puede ser muy específico ya que se vuelve incompatible para los individuos.
  5. Control de calidad: es claro que el currículum prescrito solo puede tener lógica dentro de un sistema de evaluación que establezca referentes “objetivos” que comprueben el dominio, o no, de los contenidos mínimos que todo estudiante debe alcanzar.
  6. Prescripción: un currículum preescrito serviría para establecer “recetarios”, que aumentan su peligrosidad entre más específicos son más peligrosas.
  7. Los materiales didácticos son transformadores determinantes de los contenidos y determinan notablemente las características de los proceso de enseñanza-aprendizaje, los cuales son denominados “agentes presentadores del currículum” (Gimeno, 2001, p. 180)
  8. Gimeno (2001, p. 182) asegura que los libros de texto “son peculiares en su concepción, en sus funciones y en las leyes de producción y consumo por las que funcionan”, por lo tanto, son productos de la interacción de intereses pedagógicos, políticos y económicos.
  9. Gimeno (2001, p. 192) propone una serie de parámetros para la mejora del currículum utilizando los materiales didácticos. El punto más importante y controversial, es el papel de un profesor capaz de asumir las responsabilidades teóricas, profesionales y políticas para renovar su práctica profesional.

Reflexión sobre la lectura.

El análisis propuesto por Gimeno (2001) tiene una alta pertinencia para el contexto de los sistemas educativos occidentales, en primer lugar por su definición de la política curricular como un condicionamiento de los contenidos y la práctica desde las instancias políticas y administrativas.

En general, nuestros sistemas educativos se encuentran altamente centralizado y cerrado, el docente queda reducido a un aplicador acrítico y descontextualizado sin capacidad para variar contenidos y con temor a proponer cambios conceptuales, temporales y espaciales. Es cotidiano el envío de directrices y memorandos para indicar determinadas acciones que deben realizar los docentes y los sectores administrativos de las instituciones quedan ubicados como supervisores e intermediarios de comunicaciones entre docente y oficinas centrales. 

Gimeno (2001, p. 131) establece que esa política curricular se puede dividir en: formas de regulación (programas de estudios ), Estructura de decisiones centralizadas (discutido en el párrafo anterior), aspectos sobre los que incide ese control (vigilancia sobre los actores), mecanismos explícitos u ocultos sobre los que se ejerce el control (por ejemplo los supervisores).

En segundo lugar, Gimeno (2001) aborda el tema del currículum preescrito, para el caso costarricense los programas de estudio, a continuación analizaremos las funciones que cumple desde el escenario costarricense.

  1. Como cultura común: en Costa Rica se ha caracterizado por un MEP altamente centralista y su traducción en programas de estudio cerrados y unificados a nivel nacional. Es claro que tal situación es producto del proyecto de consolidación del Estado Nacional (primera mitad del siglo XX) y el proyecto ideológico hegemónico del momento (liberalismo en la primera mitad del siglo XX, socialdemócrata entre 1950 y 1980 y neoliberal desde 1980 hasta la actualidad). No obstante ha implicado una visión vallecentralista alejada de las realidades rurales, costeras y culturales (aborígenes, afrodescendientes, inmigrantes, etc).
  2. Igualdad de oportunidades: aunque en teoría el currículum preescrito costarricense permite la igualdad de oportunidades entre sectores económicos débiles (pobres) y fuertes (ricos), es cierto que también se vuelve un sistema de selección darwinista con sistemas estandarizados de evaluación (bachillerato) y excluyente para sectores a los que les resulta poco significativo los contenidos vallecentralistas
  3. Organización del saber: El MEP ha logrado desarrollar una compleja red de niveles (de preescolar hasta cuarto ciclo) con una alta clasificación entre los años escolares a tal punto que hasta hace unos años se insistía en las pruebas estandarizadas en sexto, noveno y quinto año (sólo ésta última se mantiene) y a lo interno de cada año (trimestres, calendario de pruebas, etc)
  4. Vía de control de la práctica docente: es claro que el MEP ha desarrollado un amplio sistema de control y represión a los docentes, incluso la prueba de Bachillerato es una forma de control sobre la práctica docente. Tal situación es explicable desde la perspectiva de un docente técnico y acrítico en un sistema curricular sustentado en una visión fabril del proceso educativo además, acertadamente, Gimeno (2001, p. 131)  establece que “una detallada especificación del currículum es incompatible con la adaptación al individuo, con las variadas y cambiantes condiciones fuera de las aulas y con la autonomía de los profesores”  
  5. Control y calidad: el grave problema del MEP y su currículum preescrito radica en la poca evaluación integral que realiza el mismo para mejorar la transmisión- construcción de los contenidos, al final existe un amplio control pero no calidad asegurada.

En tercer lugar, y tal vez como el análisis más refrescante desde el escenario latinoamericano, Gimeno (2001) enfatiza el papel del currículum presentado al docente, los materiales didácticos, en particular los libros de texto.  Es totalmente la relevancia que establece Gimeno en la relación docente-formación-libro de texto, ya que si el sistema educativo ofrece bajos estandares de calidad en la formación de docentes se tendrá a muchos docentes apegados a un libro de texto y acríticos con los contenidos del mismo generando una terrible distorsión en la función del texto.

Por tanto, se impone la imperiosa necesidad de reforma la educación que reciben los educadores en las universidades, con el objetivo de formar un pensamiento crítico, capacidades investigativas, etc; sólo así podremos tener un magisterio nacional capaz de proponer alternativas al currículum preescrito y asumir críticamente las propuestas de los contenidos realizadas por las editoriales de textos y otras empresas educativas.

 Bibliografía.

Gimeno, J. (2001). El curriculum: una reflexión sobre la práctica. Madrid: Morata.

Abrazos

Dr. César Toruño Arguedas

Curriculista

cesartoruno@gmail.com

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