El documento original fue publicado en la Revista Innovaciones Educativas y se puede consultar en el DOI https://doi.org/10.22458/ie.v22i33.3043
Resumen
La vigencia y relevancia de los postulados de Vigotsky para la pedagogía en el siglo XXI es un hecho ante las necesidades y transformaciones sociales, políticas y económicas de sociedades que demandan una nueva respuesta educativa y, por tanto, innovaciones del diseño curricular. Ante esta realidad, el objetivo del ensayo es analizar las premisas de Vigotsky para una posible transformación del diseño curricular para impulsar su relevancia en el contexto del siglo XXI. Para tal fin, se realiza un análisis de algunas premisas académicas de Vigotsky extraídas de un análisis documental de su obra y su interacción con el currículo desde la visión de la pedagogía crítica. Se concluye que las premisas de Vigotsky sobre la superación del reduccionismo biológico, individualista y academicista del aprendizaje, la realidad sociocultural, la influencia de la estructura social en psicología del ser humano, la edad cultural de las personas estudiantes y la superación de la premisa de la población estudiantil como recipiente vacío que es llenado de contenidos; todo lo cual exige innovaciones en el diseño curricular para favorecer la pertinencia, relevancia y significancia del currículo como área de conocimiento, producto (estructura curricular) y en la realidad del aula del sistema educativo en general.
Palabras clave: Educación; currículo; diseño curricular; universidades; currículo universitario.
Introducción
Los cambios culturales, políticos, tecnológicos y socioeconómicos de las últimas tres décadas han sido tan profundo como veloces y constituyen una serie de demandas de cambio, transformación y hasta revolución del diseño curricular para lograr estructuras curriculares pertinentes, relevantes y significativas para las sociedades actuales.
A partir de la realidad descrita, el presente ensayo establece la vinculación de la psicología social y la transformación del sistema educativo a partir de delimitar principios y aportes de Vigotsky y la pedagogía crítica para la transformación del diseño curricular. Por tal motivo, se establece un marco teórico curricular fundamentado en la pedagogía crítica, los insumos teóricos y prácticos de las teorías de Vigotsky a partir de una revisión de su obra y las implicaciones, en el diseño curricular, de sus aportes.
El ensayo procura establecer la vinculación práctica de los aportes de Vigotsky para facilitar la integración por parte de los diseñadores curriculares, tanto de la educación preuniversitaria como de la educación superior, con especial énfasis de la revolución curricular que implica asumir la edad cultural como referente de la organización del currículo.
Para cumplir los objetivos del presente ensayo, se desarrolla un apartado de innovaciones curriculares sustentadas en las premisas de Vigotsky que permite establecer la ruptura psicológica, epistémica y pedagógica de sus propuestas y sus respectivas implicaciones para el diseño curricular.
Lo anterior, le permitirá a la persona lectora encontrar una integración explícita entre cada aporte de Vigotsky y la repercusión curricular, específicamente los siguientes: incorporación de mecanismos para inclusión de las voces diversas en el diseño curricular, el cuestionamiento ético de la persona curriculista sobre su labor y el producto curricular en el entramado de intereses explícitos y ocultos, la necesidad de disminuir el protagonismo del fundamento psicológico en los diseños curriculares para aumentar el protagonismos de otras áreas como la sociología y la interdisciplinaridad en la formulación del diseño curricular, la reformulación de la premisa de aprendizaje por edad cronológica para dar paso a un diseño por una edad cultural y el determinante del capital, la reformulación del objetivo del diseño curricular (acumulación de contenidos o aprendizajes) y, finalmente, la adquisición de conciencia y acción sobre el diseño curricular como parte de una formación para la libertad.
Desarrollo
El currículo es un producto cultural (Apple, 1997) construido históricamente en la dinámica de redes de poder (Kemmis, 1998) y la existencia de visiones, ideologías e intereses ocultos (Torres, 1998) que permite analizar elementos tangibles e intangibles que intervienen en los procesos de aprendizaje, desde la didáctica, la infraestructura, la oferta educativa, la estructura de la malla curricular, la organización de la estructura escolar, la distribución del poder de decisión y acción, la distribución del tiempo y las asignaturas, hasta la estructuración nacional de los procesos de contratación y selección del personal, la planificación y el presupuesto, la construcción de los programas de estudio y las políticas educativas, así como la injerencia, o no, de determinados sectores o grupos de presión.
Al concebir el currículo, resulta necesario ampliar la interpretación tradicional (asignaturas) para avanzar al análisis, desde la pedagogía crítica, de una organización del conocimiento oficial (Apple, 1996ª; 1996) que plasma un modelo cultural (Gimeno, 2001), lo cual permite la visibilización de este espacio como un escenario entre la resistencia y el proyecto hegemónico (Gimeno, 1998, 1997; McLaren, 1995, Torres, 2001); es, por tanto, una forma de estructurar, sistematizar, controlar, ordenar y evaluar el sistema educativo a partir de condicionantes históricas, sociales, culturales, políticas y económicas; construida desde un lenguaje de esperanza (Giroux, McLaren; 1998), y de resistencia frente a la implementación de diversos proyectos hegemónicos en la era de la globalización y el neoliberalismo (Torres, 2001), economías de libre mercado, empresas transnacionales y transformación de las políticas de Estado (Apple, 1996a, 1997).
Indicado lo anterior, resulta pertinente considerar el currículo como un área de conocimiento que “investiga, analiza y sistematiza el conocimiento sobre diseño, operacionalización, evaluación y mejora de los procesos educativos dirigidos a la transmisión, reproducción, transformación y construcción de saberes, habilidades, destrezas, sensibilidades y actitudes en el marco de la educación formal” (Toruño, 2020, p. 52), caracterizado desde un posicionamiento crítico por ser “un territorio controvertido y hasta conflictivo, respecto del cual se toman decisiones, se siguen opciones y se actúa por orientaciones que no son las únicas posibles” (Gimeno, 2010, p. 29), una opción históricamente configurada “cargado, por lo tanto de valores y supuestos que es preciso descifrar” (Gimeno, 2001, p. 18), con un claro “proyecto selectivo de cultura, cultural, social, política y administrativamente condicionado, que rellena la actividad escolar, y que se hace realidad dentro de las condiciones de la escuela tal como se halla configurada” (Gimeno, 2001, p. 40)
Este currículo, se manifiesta en un currículo como proceso, producto procesado, práctica educativa, vivencia educativa, acción inesperada y el currículo reducido o formal. Por su parte, el diseño curricular debe ser considerado como:
[…] el mecanismo mediante el cual la persona curriculista logra sistematizar las cualidades de un procedimiento de formación, manifiesto en un plan de estudios o su mejora, a partir de la construcción del currículum como área del conocimiento, proceso, producto, procesado, práctica educativa, vivencia educativa, inesperado y reducido o formal; todo lo cual se sistematiza parcial o totalmente en la estructura curricular. (Toruño, 2020, p. 56)
La acción del diseño curricular descrita anteriormente debe ser comprendida desde la lectura crítica de la pedagogía crítica, a partir de procesos implícitos y explícitos para visibilizar redes de poder, intereses ocultos y proyectos hegemónicos-resistencia, así como mecanismos para la participación democrática en el diseño y el objetivo de ser instrumento para una formación dirigida a la libertad del ser humano.
Resulta necesario explicitar que la utilización de la pedagogía crítica (y por ende el currículo crítico) es el sustento pedagógico más pertinente para obtener mayores beneficios de la propuesta de procesos de aprendizaje indicados por Vigotsky. No obstante, el currículo práctico y el diseño curricular, en general, pueden obtener mayor relevancia y pertinencia con la inclusión de las premisas de Vigotsky.
Por tanto, al establecer las implicaciones de las premisas de Vigotsky para el diseño curricular, y para el currículo en general, se desarrollan principios operacionales para la innovación curricular que serán expuestas a continuación.
Innovaciones curriculares sustentadas en las premisas de Vigotsky
Al iniciar el siglo XX, Lev Vigotsky (2001) realizó una ruptura psicológica en sus textos El Problema de Desarrollo en la psicología estructural y el Método instrumental en psicología, que derivaron en una transformación epistemológica y pedagógica sustentada en la presentación de una serie de planteamientos y teorías sustentadas en el principio de que el pensamiento, el aprendizaje y las funciones “psíquicas superiores” son un producto cultural; específicamente, diversas funciones cognitivas-neurológicas son producto de la interacción del individuo con la sociedad, priorizando la construcción y el empoderamiento del lenguaje.
El mismo Vigotsky (2001, tomo II, p. 15) señala esta ruptura al indicar que el análisis atomista y funcional “dio lugar a considerar las funciones psíquicas de forma aislada y a elaborar y perfeccionar métodos de investigación psicológica aplicados al estudio de esos procesos aislados y separados entre sí”, posiciones que serían superadas en los trabajos del autor, pero que siguen vigente en los diseños curriculares centrados obsesivamente en los aprendizajes construidos como proceso planificado (desde el currículo) e individualizado (la persona estudiante como sujeto aprende según su estructura cognitiva) y que llevan a la falsa confianza en la contextualización curricular (vivencia del aula) como laboratorio controlado de aprendizajes pretendidamente aislados de contextos del centro educativo, de los sujetos participantes y de la sociedad en general.
La superación del reduccionismo biológico, individualista y academicista del aprendizaje implica la gran transformación curricular inconclusa a casi un siglo de las propuestas de Vigotsky. La transformación se sustenta en un cuestionamiento del currículo en sí mismo para superar la visión técnica, práctica y parcialmente vigente en la visión crítica; según la cual, el currículo es una forma de planificación controlable del aprendizaje. El currículo, desde este principio de Vigotsky, es una pretensión de planificación que se sustenta, aspira y promueve la diversidad de escenarios y, por consiguiente, la variedad de aprendizajes posibles ante un mismo contenido, competencia o aspiración del diseño curricular.
Para leer el ensayo completo:
Toruño Arguedas, C. (2020). Aportes de Vigotsky y la pedagogía crítica para la transformación del diseño curricular en el siglo XXI. Innovaciones Educativas, 22(33), 186 – 195. https://doi.org/10.22458/ie.v22i33.3043
Dr. César Toruño
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