Historia del Currículo. 1900-1950 Surgimiento del Enfoque técnico


Al finalizar el siglo XIX, occidente vivían cuatro grandes transformaciones, a saber: Revolución Industrial, urbanismo y consolidación de Estados Nacionales.  La Revolución Industrial trastocó todo el sistema productivo con la inclusión de estructuras productivas distribuidas por diversas zonas gracias al acceso de energía (carbón y electricidad), producción en masa, aumento de la complejidad de los productos y nuevos procedimientos para la organización empresarial (con un nuevo papel de los trabajadores y, no podemos olvidarlo, condiciones laborales abusivas).

En forma paralela, la expropiación de terrenos a pequeños campesinos (proceso liderado por los ricos mediante leyes para privatizar tierras comunes y crear el imaginario de la “cerca”), el surgimiento de nuevos procesos productivos (artesanales y otros vinculados con la Revolución Industrial), inseguridades en zonas rurales (violencia y hambrunas), deseos de ascenso social, entre otros factores, crearon las condiciones para el desarrollo de ciudades y megaciudades en un fenómeno urbanístico que trastocó los sistemas de interacción social (menos control social en relación con los pueblos).

Aunado a lo anterior, se desarrollan nuevos Estados Nacionales con especial atención de América (las ex colonias) y países europeos no imperiales (aunque los países vivieron intentos de homogenización cultural para alinear las identidades de los imperios). Esto implicó la necesidad de formar al nuevo ciudadano, brindarle las herramientas educativas básicas, pero, sobre todo, insertarle en una identidad colectiva que resultaba vital para sostener el proyecto hegemónico de los recientes Estados Nacionales. 

La cuarta transformación fue el ascenso de la ciencia social y sus aportes para el control, entendimiento y transformación del mundo; manifiesto con la aparición de estudios sociales, cuantificación de fenómenos, creación de estadísticas y políticas de seguimiento, control y represión social. Al respecto, la educación no fue ajena a las visiones dirigidas a sistematizar todo lo posible (datos y más datos) para el control y homogenización de los procesos.

Estos cuatro elementos se presentaban, en mayor o menor medida, en los países occidentales, pero sería Estados Unidos el que viviría la mezcla perfecta de los elementos para dar vida al currículo moderno. Además de la Revolución Industrial, el Urbanismo y el proyecto de Estado Nacional sobre sus Estados Federales, Estados Unidos vivió una intensa expansión de la frontera (la conquista del Oeste), una frenética acumulación de riqueza en pequeños grupos monopólicos u oligopólicos, la consolidación de un proyecto hegemónico capitalista, los cambios culturales de las costas y, finalmente, el ascenso como país ganador de la Primera Guerra Mundial.

En el caso de Estados Unidos, en la segunda década del siglo XX, se vivió la transformación productiva que podríamos denominar “fordismo”, es decir: el aumento de la productividad mediante la aplicación de diversas innovaciones en la estructura empresarial que incluye, pero no se limita a, inclusión de tecnología, fragmentación del proceso de producción en unidades especializadas, disminución de los costos, especialización de la mano de obra, reorganización de los tiempos de producción, entre otras.

Aquí surge una premisa educativa: ante cambios en la sociedad, surgen cambios en la educación. Y cuando los cambios en la sociedad son más profundos, los cambios en la educación son de mayor calado hasta el punto te tensionar la propia existencia educativa.

En el caso de las circunstancias de Estados Unidos, favorecieron el surgimiento de diversas propuestas educativas dirigidas a homogenizar los procesos. En este marco, Franklin Bobbit propone la primera gran sistematización del currículo moderno en 1918 con su libro “The Curriculum” donde se integra las necesidades de la sociedad y una visión del currículo para facilitar los procesos de aprendizaje.

Las siguientes tres décadas consolidaron las circunstancias de Estados Unidos como super potencia económica, militar y cultural; lo que desencadenó en la urgente necesidad de mejorar el sistema educativo para uniformar los procesos (en la diversidad de Estados Federales), mejorar la mano de obra de cara a las nuevas necesidades de las industrias, formar ciudadanos vinculados al proyecto hegemónico capitalista con matices nacionalistas y atender los desafíos de desarrollo académico (superado a duras penas en la primera mitad del siglo XX con los intelectuales migrantes que llegaron huyendo de la crisis de la década de 1920, el ascenso del fascismo en los 30 y la Segunda Guerra Mundial).

En 1948, Ralph Tyler publicó “Principios Básicos de Currículo e Instrucción”. Este libro se considera la base del currículo moderno y es una referencia para la comprensión del currículo del siglo XX. En este texto, Tyler sistematizó la importancia de los fundamentos y fuentes para el diseño curricular al tiempo que estableció el proceso y la importancia para la definición de los objetivos de los planes de estudio como guía para la mediación y evaluación.

Las premisas y aportes de la obra de Tyler ameritan un análisis independiente, así como un análisis de la postura de Gimeno Sacristán sobre este período histórico, el cual él denomina la Pedagogía por Objetivos.   En los siguientes textos analizaremos estos temas y las características del enfoque técnico.  

  

Saludos,

Dr. César Toruño

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