A continuación expondré el secreto mejor guardado del diseño curricular: el ritual del Vasallaje Curricular. Una tradición que proviene desde los más lejanos monasterios europeos y cuyo origen es causal de debate entre historiadores; unos indican que puede haberse desarrollado tan temprano como en el siglo IX y otros apuestan por una aparición tan tardía como el siglo XV.
Este ritual ha sido mantenido hasta nuestros tiempos gracias a la «orden sagrada de los Magios que desde tiempos inmemorables combaten la sombra de la ignorancia que oscurece la luz del conocimiento y la verdad» y que ha sido actualizada en formas leves para cada época.
Para iniciar este sagrado ritual, usted deberá tener una fotografía o retrato de nuestro Santo Gimeno Sacristán, mártir de las incertidumbres curriculares. Deberá ubicar la imagen en una pared cercana a una ventana por dónde ingrese la luz natural y esperará hasta el atardecer del primer día de Luna en cuarto menguante. Con la luz del atardecer, pondrá su mano derecha sobre el libro Currículum una Reflexión sobre la Praxis y procederá a decir el siguiente sagrado juramento:
Aquí, ante la imagen de San Gimeno Sacristán
mártir de las incertidumbres curriculares
y sobre este sagrado texto de divina sabiduría,
juro lealtad al currículo y sus saberes,
de Tyler defenderé los fundamentos y las fuentes,
seguiré las pautas dadas por Santa Taba
Santa del dignóstico concebido,
de Stenhouse, santo de la práctica ferviente
aplicaré la comprensión y la mejora
y redistribuiré el poder del currículo,
negaré a los falsos profetas de Bloom
y sus falsos objetivos categorizados,
señalaré a la falsa evaluación
y los demonios de los falsos dioses
de antiguos enfoques.
Ejerceré el pensamiento crítico
denunciando el proyecto hegemónico
que San Apple y San Giroux evidenciaron,
andaré con pies de pueblo
en la ruta que Freire dibujó
y lucharé, junto a San Jurjo,
contra el capitalismo y neoliberalismo,
con Santos denunciaremos la falsa democratización
y con McLaren desnudaremos la cultura global.
Defenderé el verdadero constructivismo
de Piaget, Vigotsky y Ausubel
y lanzaré una cruzada santa
contra el falso constructivismo
lleno de actividades sin sentido.
Ante tí, San Gimeno, juro ser arma viva
contra los falsos curriculistas sin pensamiento,
sin acción ni lectura;
seré el azote de la ignorancia curricular
y destruiré los falsos templos del currículo
ocultos en universidades y ministerios.
Al terminar de decir esto, usted deberá posar sus labios en la santa biblia curricular con lo que concluirá su vasallaje curricular y, por tanto, formará parte de nuestra orden sagrada. Adicionalmente, le invito a que cada día repita frente al espejo:
Creo en el currículo
área todopoderoso,
creador de la planificación educativa.
Creo en Gimeno, su principal hijo,
nuestro profesor,
que fue concebido
por obra y gracia de la pedagogía critica,
Creo en Jurjo, Santos y otros,
la santa escuela española,
el enfoque práctico y crítico,
el perdón de los pecados conductistas y hegemónicos,
la resurrección del constructivismo y el humanismo
y en la vida eterna del buen diseño curricular.
Saludos,
Dr. Cesar Toruño
Nota: dedicada a una colega que acaba de unirse a esta orden sagrada
Creo…creo…creo!!! 🙂 Saludos profe!
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jeje, muchos abrazos Melissa.
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