CONESUP y el currículo: la necesidad de valorar su área curricular


Defenestrado por casi dos décadas de críticas, justificadas o no, de diversos sectores educativos que han ido desde CONARE, Estado de la Educación, Universidades Privadas, Universidades Públicas, prensa y sociedad en general; CONESUP (órgano que supervisa la educación superior privada en Costa Rica) presenta, como uno de sus múltiples desafíos, el visibilizar los logros curriculares de su departamento curricular.

El área curricular de CONESUP pasó de ser unipersonal (o casi unipersonal) y con pocas sistematizaciones de lineamientos de los ochenta y noventa del siglo XX a una compleja estructura con dos áreas integradas por curriculistas y otros profesionales. El área curricular ha logrado sistematizar lineamientos de formulación curricular, ha perfeccionado las exigencias curriculares con estándares internacionales de calidad en diseño de carreras, ha reformulado la forma y productos de los análisis-evaluación de carreras, entre otros logros.

Aunado a lo anterior, el área ha logrado crear un capital cultural sobre gestión, evaluación y sistematización curricular único en el país, ha configurado un sistema de elección de personal (curriculistas) mejorado durante el último quinquenio y ha creado una intensa actividad de alianzas estratégicas con otras instituciones educativas para mejorar su quehacer curricular.

Es cierto, es un área mejorable en muchos aspectos; con especial atención de la investigación y la producción teórica en currículo; pero al ver el área en el contexto interno y externo, merece un profundo reconocimiento por sus logros.

A nivel interno, es un área que no ha sido apoyada decididamente por los diferentes gobiernos de turnos (ausencia de capacitaciones especializadas, limitaciones en las plazas estrictamente curriculares, generación de jefaturas sin conocimiento técnico especializado). Además, presenta una saturación de labores poco vistas en una instancia de regulación (probablemente 10 a 1 en comparación con SINAES y 20 a 1 en comparación con CONARE), carencia de personal especializado para responder a más de 50 universidades y una estructura administrativa-gestión general de CONESUP que se ha caracterizado por la respuesta a incendios más que por la planificación estratégica.

A nivel externo, podría suponerse como el área de supervisión curricular con más curriculistas (en relación a CONARE y SINAES) y con una sistematización de procesos-instrumentos igual o mejor a sus pares de supervisión, además presenta una tasa de curriculistas (curriculistas en relación a la cantidad de personal del área curricular) mucho más alta a la que se encuentra en la media de universidades y, finalmente, ha generado una estabilidad laboral singular en un mercado de ofertas-demandas variable y diverso.

Lo anterior se queda corto al realizar una retrospectiva histórica sobre el desarrollo del currículo en CONESUP, pasamos de una década de los noventa carente lineamientos y estructuras evacuativas, a un primer quinquenio del 2000 con una transición a la modernidad curricular y, a partir de de 2008, se desarrolló la etapa más importante del currículo en CONESUP que derivó en la sistematización de procedimientos, instrumentos y generación de políticas generales para la gestión-evaluación curricular desde una instancia de supervisión. Cada una de estas etapas tuvo una vinculación directa con la calidad curricular en las carreras de la educación superior.

Dicho lo anterior, ¿significa que el área curricular de CONESUP es perfecta? Por supuesto que no, pero tampoco es un mar de errores e incertidumbres, no es el diablo de una historia escrita por unos u otros ni tampoco es un área que pueda ser pisoteada o manoseada por autoridades de turno. Se quiera o no, se debe reconocer al área curricular de CONESUP como un referente nacional, un actor clave en la política curricular nacional y un interlocutor esencial en diálogos que deben acontecer en nuestro país para la mejora de la calidad.

Reconocer lo anterior, también implica reconocer al personal curricular (con especial atención de las personas curriculistas tituladas que trabajan ahí) como curriculistas que están realizando una labor extraordinaria en condiciones no apropiadas desde las mejores prácticas de la supervisión curricular; personas que acumulan un capital cultural (individual y como colectivo) enriquecedor para otros espacios y que, en conjunto, aportan mejoras curriculares vitales para el desarrollo de la educación superior privada.

A partir de estos dos reconocimientos, nuestro país requiere replantearse la interacción y relación con el área curricular de CONESUP. Por una parte, las instancias de CONESUP y el MEP en general requieren partir del respeto y diálogo transparente con el área para alcanzar mejoras materiales e intangibles; no podrá surgir una mejora curricular real y duradera impuesta con mano dura, indiferencia, soberbia y complejos profesionales.

Por otra parte; el Estado de la Educación, SINAES, CONARE, OPES y otras instancias (como los colegios profesionales) requieren replantearse su interrelación con CONESUP y su área curricular para favorecer la interacción amigable entre instancias, el compartir saberes y capitales institucionales y, claro está, establecer espacios de mejora en una política nacional de supervisión, regulación, evaluación y acompañamiento de la educación superior.

Finalmente, las Universidades Privadas requieren impulsar diálogos entre pares (curriculistas de CONESUP con curricuistas de las universidades) para establecer la generación continua de pensamiento curricular, acciones y propuestas estratégica para avanzar en una nueva interrelación del área curricular de CONESUP con sus pares. Para tal fin, se requiere que las universidades apuesten fuertemente por reforzar sus áreas curriculares y, al mismo tiempo, propongan proyectos de investigación curricular así como espacios de discusión como foros o congresos.

Y del área curricular de CONESUP, también deben surgir cambios. Avanzar en la sistematización de teoría curricular es fundamental, profundizar la investigación con otras instancias es un camino irrenunciable y, claro está, crear una nueva interacción con las universidades públicas y privadas. Se debe derrumbar el muro de soy instancia supervisora o soy la instancia de la razón para dar paso a la creación de puentes para la mejora curricular; esto último comprensiblemente complejo y que necesita un compromiso de las universidades para tal fin.

Por tanto, la construcción de nuevos y mejores estándares de calidad en la educación superior requiere, entre sus diversas acciones, reconocer al área curricular de CONESUP como un ente legitimado por sus esfuerzos para desarrollar acciones y reflexiones necesarias. También, exige romper los lugares comunes y los ataques permanentes hacia esa instancia como una forma de justificación desde el otro (yo no estoy mal, es que ellos están mal).

Saludos,

Dr. César Toruño Arguedas

cesartoruno@gmail.com

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