Nadie le ha dicho con su nombre y aquí seremos el primer espacio en decirlo: el MEP vive una CRISIS DE SALARIOS sin precedentes. No hablamos de la tradicional crisis de ausencia de pagos o errores en nóminas, hablamos de una tormenta perfecta que arrasa a miles de colegas. Para entender la crisis, procederé a subdividir el análisis.
Primer acto: Comprender cómo funciona Recursos Humanos del MEP.

El MEP tiene 90 mil funcionarios y su departamento de Recursos Humanos es muy, muy pequeño. Históricamente, las personas encargadas de nombramientos y pagos han sido una cifra inferior a 200 personas (involucradas en los diferentes procesos). Esas personas tienen muchas (muchas) responsabilidades y se encuentran desbordadas de funciones.
Ahora bien, en un año normal, la época de más trabajo en RH va de octubre a abril. En esos meses inicia el nombramiento de miles de educadores (nuevos o ampliación de interinato), la ampliación de nombramientos (recargos y lecciones adicionales) y la inclusión de pagos en planillas. Todos estos procesos tiene apoyo digital pero, adicionalmente, exigen el proceso manual de uno a uno.
¿Por qué van de octubre a abril? Bueno, los procesos en el MEP son cuasi únicos en el «mundo mundial». Por ejemplo, en octubre se puede saber los nombramientos de interinos que vencen el siguiente enero y que hay que renovar, con lo cual se puede iniciar el procedimiento de nombramiento. Sin embargo, no se puede saber (en octubre) quienes tendrán recargos o lecciones de más hasta diciembre o marzo (en marzo ingresan los datos finales de los directores para ratificar lecciones según matrícula).
Para decirlo con la gravedad del caso: Recursos Humanos del MEP es una oficina muy pequeña con procesos engorrosos, procedimientos arcaicos y limitantes de tiempo que saturan toda la maquinaria. Es como un puente de CONAVI, con daños estructurales graves, descuidos históricos y un tránsito saturado de vehículos, bastaría un camión enorme para hacer colapsar el puente. Y justamente, el año pasado el camión pasó por el MEP.
Segundo Acto: hubo una época en que todo se arregló

Las crisis de pagos y nombramientos fueron comunes hasta 2009. Era la época de Leonardo Garnier, de reformas constantes, de innovaciones, de reformas administrativas y de gestión. En 2006 la portada de los diarios era la falta de 10 mil pupitres (como todos los años), en 2009 ya no había ese problema y así se atendieron varios nudos históricos de la gestión del MEP.
En 2009, Leonardo Garnier junto a su viceministra Silvia Víquez tomaron una decisión tan simple como estratégica: nombrar a los funcionarios por interinatos de 3 años. Con esa decisión, se solucionó varias crisis del MEP como las históricas filas de docentes en la Porfirio buscando un nombramiento en enero, los problemas de pagos de miles de educadores en febrero y marzo pues ya tenían nombramiento continuo, la saturación de labores de Recursos Humanos, la estabilidad de nombramientos y la disposición de profesores para iniciar el curso lectivo.
Desde esa reforma hasta 2022, los nombramientos del MEP transcurrieron con normalidad y se gestó una cultura institucional de relativa calma. Parecía que las viejas épocas de crisis laboral de inicios del siglo XXI habían quedado atrás.
Tercer acto. ¿Origen de la crisis?

El año pasado entró a regir la Ley de Empleo Público con un caos administrativo no visto. El MEP no sabía bien cómo se iba a aplicar y comenzó el trámite de nombramiento y pago para 4000 nuevos funcionarios; el caos fue todavía peor cuando en setiembre se tuvo que realizar un nuevo procedimiento para cambiar el pago de esos funcionarios (ante el Salario Único definido). Ya la débil estructura de Recursos Humanos estaba saturada.
Entre agosto y octubre el MEP tomó la decisión de implementar el el transitorio IX de la Ley Marco de Empleo Público para dar propiedad a miles de funcionarios. Uno puede suponer que desde octubre un grupo de funcionarios de Recursos Humanos se dedicó a realizar análisis de escenarios, plazas y códigos para determinar cuáles se podrían otorgar en propiedad. También podría suponer que eso quitó personal vital de RH y los envió a un tramite que les consumió su tiempo en noviembre, diciembre, enero y hasta febrero. También se podría suponer que esto implicó una sobre carga de trabajo impresionante y que, suponiendo muy fino, provocó que se tomara una decisión «o hacemos los nombramientos en propiedad o hacemos los nombramientos interinos, pero ambos no podrían estar listo a febrero».
Eramos muchos y parió la abuela. Mientras esto pasaba, el gobierno tomó la decisión de pagar el retroactivo del aumento de los miserables 7500 colones desde 2020, por lo que RH tuvo que correr para alistar la plataforma (todavía en diciembre no tenían listo el sistema) y tenía que correr para aplicar lo siguiente: el sistema haría el pago automático de 2020 a 2023 pero el pago de ese aumento en 2024 se debería hacer manual (uno a uno por los 90 mil funcionarios) para verificar que esos empleados no tengan salario único.
El salario único terminó de explotar la situación. RH debe invertir personal para revisar uno a uno cada expediente de funcionario y determinar si gana más del salario único. Es decir, hay 4 mil funcionarios que entraron con salario único desde 2023 pero hay otra parte de funcionarios (entre 8000 y 16 000) que ganan igual o más que el salario único y por lo cual se les debe congelar el salario (no pueden recibir pagos adicionales como carrera profesional o aumentos retroactivos).
Todo esto se sumó a la necesidad de realizar los nuevos nombramientos (poco más de 3000), los recargos (33 mil) y los movimientos cotidianos como sustituciones, ascensos y otros. Es decir, no podríamos omitir señalar que, al igual que está pasando con el colapso vial del país, el gobierno y las autoridades del MEP no tomaron medidas de prevención y planificación necesarias para evitar una crisis estructural en los nombramientos y pagos.
Cuarto acto: el hambre magisterial.

La situación actual es la siguiente:
- 90 000 funcionarios a los que no se les ha pagado el retroactivo. Se les prometió el pago para enero y nada, se les promete para enero y nada y seguro llegará marzo y nada. Pero los sindicatos están muy vigilantes (ironía por esos comunicados sindicales que siempre dicen que vigilarán que se cumpla y cuando no se cumple no pasa nada)
- 33 mil recargos por realizar de los cuales solo la mitad se ha logrado insertar en el sistema. Es decir, cerca de 16 mil funcionarios que tendrían impacto en su salario con pagos atrasados.
- 4000 funcionarios (aproximado) con problemas de nombramiento (no les llegó nombramiento) por lo que tendrán atrasos de pagos de un mes a dos meses. Nota: en lo personal creo que los funcionarios afectados son varios miles más.
- 4000 funcionarios de salario único a los que no se les ha pagado el salario retroactivo a marzo de 2023.
- 11 367 funcionarios que ganan actualmente salario compuesto pero que serán pasados a salario único. Es decir, se les congelará el salario de forma inmediata y no recibirán pagos adicionales por carrera profesional, anualidades, etc. Es probable que esa suma crezca en el primer semestre y podamos superar los 15 mil funcionarios con salarios totalmente congelados (y esos funcionarios no saben que van para salario único en forma inmediata).
- Miles y miles de trámites pendientes de pago vinculados con reconocimiento de años de servicio, carrera profesional y otros.
- Miles de correcciones por realizar en lecciones y recargos con los insumos que darán los directores de centros educativos en febrero y marzo.
Para entender la gravedad de esta situación, un recargo puede significar hasta un tercio del salario de un docente; un atraso de pago implica de uno a dos o tres meses en que la persona funcionaria no recibe salario o recibe solo partes del mismo. Además, se debe indicar que casi 20 mil docentes reciben menos de 200 mil colones en forma líquida por lo que si se les quita 4 lecciones su salario sería insostenible.
Quinto acto: el problema de fondo.

Partamos de la siguiente premisa: la mala gestión de las autoridades del MEP provocó una saturación de labores en RH que, a su vez, desencadenó una crisis de nombramientos y salarios que requerirá entre dos y 4 meses para normalizarse. También debemos ser conscientes que ni Colypro ni los sindicatos han presionado por el fondo: saber las causas verdaderas de la crisis y saber si el MEP tomará acciones claras para evitar su repetición en 2025. Tampoco queda claro que esto no forme parte de los golpes internos que se están perderías una parte de tu cerebro misma dando en forma coordinada para afectar a tú ya sabes quien.
Aun con la anterior premisa, podemos asegurar que existe una bomba de relojería en la gestión del MEP. Recursos Humanos no está dando, ni podría dar, atención a tantos procesos internos permanente. Claro uno podría partir de la suposición de qué en la oficina de recursos humanos del MEP ha generado el reforzamiento de personal y las acciones de gestión de personas necesarias para qué la oficina pueda atender y producir todos los trámites necesarios, sin embargo; eso sería ser altamente optimista.
Y claro, tenemos que aceptar el hecho de qué está bomba de relojería podría explotar provocando una crisis salarial de alto impacto donde miles de educadores se sientan afectados y qué a su vez genere una huelga o un movimiento magisterial de magnitud nacional. No sería extraño que por «casualidad» se diera una falla en el sistema de pagos y eso genere una crisis general; ya pasó en 2002 y 2014.
Lo anterior solo es un elemento superficial de una crisis de mayores dimensiones. El magisterio no ha comprendido lo grave de las siguientes situaciones:
- Los profesores con salario único en 2023 fueron 4000 (nuevos contratados después del 10 de marzo de 2023) y si aplicamos la misma proporción para el 2024, hablaríamos de que este año tendríamos 8 mil funcionarios MEP con Salario Único. ¿Por qué esto es relevante? Esos docentes ganan entre un tercio y hasta el triple que un funcionario con salario compuesto, por tanto; el pago del salario de estos nuevos funcionarios estaría presionando a las debilitadas finanzas del MEP en la partida salarios. De ser cierto este cálculo, a mediados de año el MEP tendría que pedir un reajuste de presupuesto para evitar la bancarrota antes de octubre y volvería los intentos desesperados para ahorrar dinero para el 2025 con medidas como la ampliación de cantidad de estudiantes por sección o retrasar nombramientos ciertos interinos hasta marzo o abril de 2025.
- Entre 11 mil y 20 mil educadores pasarán a salario único sin saberlo durante el primer semestre de este año. Estos educadores habrán sobrepasado la línea de salario único y sus salario serán congelados sin saberlo: ya no recibirán más anualidades, no recibirán pago por capacitaciones, no podrán recibir pago por títulos de licenciatura o maestría nuevos, etc. Este será un golpe mortal para sus finanzas que comenzarán a empobrecerse de forma acelerada durante los próximos 5 años. Los docentes afectados con esta medida podrían aumentar hasta un 50% en el siguiente año.
- El ridículo aumento de 7500 colones se difuminará en la realidad del magisterio. Después del pago retroactivo, el magisterio vivirá un proceso de vuelta a la realidad; en el siguiente mes recibirán solo 7500 más por mes (menos de 3000 colones por quincena al hacer las deducciones) que nos les alcanzará ni para un kilo de pollo. En ese momento, algunos despertarán en la terrible realidad de deudas y limitaciones económicas producto de 5 años de congelamiento salarial.
- Sindicatos y Colypro carecen de estudios para definir el salario digno de un educador; un salario que permita comprar casa, carro y satisfacer necesidades básicas. Tampoco tienen censos de las realidades del magisterio para saber cuántos ganan menos de 200 mil, cuantos menos de 400 mil y cuántos menos de 50 mil; mucho menos saben cuántos caerán en salario congelado, cuántos están en riesgos y cuál sería la proyección de pérdida de salario real en el corto plazo.
- Una pequeña variación económica como aumento de la inflación a más del 5 % o una devaluación del dólar a más de 650, empobrecería rápida y violentamente al magisterio nacional gracias a sus salarios congelados.
Podemos concluir que: las molestias causadas por una pésima gestión de Recursos Humanos y de las autoridades del MEP son temporales con graves afectaciones al salario de miles de colegas durante dos o cuatro meses. Estas molestias son menores en comparación con los daños estructurales que existen en el sistema de pagos, aumentos y política salarial del MEP. En cuestión de 6 meses, podríamos tener a un tercio del magisterio nacional con salarios únicos (8 mil) y salarios compuestos congelados eternamente.
Sexto acto. ¿y ahora quién podrá defendernos?
Es cierto, el magisterio tiene enemigos internos graves con sindicatos y Colypro entregados a rifas, bailes, pronunciamientos varios y falta de iniciativa estratégica. Las organizaciones son monstruos en dinero (millones de dólares por año) gracias a sus afiliados pero no invierten fondos en análisis, datos y recursos para confrontar la grave crisis salarial del magisterio. También es muy cierto que el mayor enemigo del magisterio es él mismo, sigue centrado en si pagan el viernes, si pagarán el retroactivo o si llega el nombramiento y no puede mirar el bosque de amenazas que lo acorralan; justamente eso es lo que ocupan los destructores de la educación pública.
¿Usted ha mirado el bosque? No le recuerda al desastre educativo de inicios del siglo XXI: curso lectivo que inicia sin nombramiento de docentes, problemas de infraestructura y órdenes sanitarias, ausencia de reformas académicas y capacitaciones, recortes brutales en presupuestos de becas y comedores escolares, ausencia de políticas de mediano y largo plazo, carencias de liderazgos educativos, sindicalismo debilitado, Colypro ausente de todo, crisis salarial, etc. La historia se repite y no podemos obviar que al destruir la educación pública las primeras víctimas siempre son educadores y estudiantes.
Hay que luchar por resolver la crisis de salarios y nombramientos en forma urgente, hay que luchar para concientizar al magisterio sobre las amenazas, hay que luchar para defender a la educación pública en general. Todas son luchas paralelas y complementarias, todas son luchas necesarias.
Saludos,
Dr. César Toruño.
Por la dignificación del magisterio nacional
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