Misa de Réquiem del sindicalismo MEP


La Misa de Réquiem en re menor, K. 626, es una misa de Wolfgang Amadeus Mozart emotiva, profunda y reveladora del ser en los últimos instantes, sin embargo; para fines de esta reflexión sirve de motivante pues, supuestamente, parte de la partitura fue escrita durante su agonía y por eso quedó inconclusa. Aquí pues, una Misa de Réquiem del sindicalismo MEP.

Introitus

Hay que recordar el inicio del sindicalismo educativo moderno. Después de las luchas sociales de los años 30 y 40 lideradas por el Partido Comunista Costarricense (después llamado Vanguardia), los principales referentes de las luchas educativas eran educadoras vinculadas directa o indirectamente con el comunismo y, en menor medida, algunos sectores con el Calderonismo. Dentro de las personas educadoras referentes y de izquierda estaban Lyra, Ferreto, Luisa González, etc; estas personas no tuvieron vinculación activa con el surgimiento de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) en 1942, incluso se podría decir que esa asociación era una respuesta al alto protagonismo de educadores de izquierda en la realidad del país, durante el resto de la década ANDE jugó un papel menor en las grandes luchas sociales.

Después de la Guerra Civil de 1948 y la instauración de la dictadura de José Figueres Ferrer (llamada oficialmente como Junta Fundadora), se inició la más feroz persecución contra todas las personas educadoras de izquierda. El odio, la sed de venganza y la poca misericordia tuvieron como ejemplo la persecución, exilio, intento de asesinato y negación de morir en nuestra patria a Carmen Lyra.

En ese contexto, ANDE fue tomando una alineación oficialista cercana al nuevo grupo de poder (PLN) y mantuvo esa cercanía al poder entre la década de 1950 y hasta finales del Estado de Bienestar (1980, aproximadamente). Como respuesta, se funda APSE en 1955 como una alternativa sindical mucho más combativa y que tendría como núcleo de inicio a profesores de secundaria.

Para finales de la década de 1960 se funda SEC, un sindicato intermedio entre APSE y ANDE y que apostaría por aglutinar a sectores disconformes de primaria y secundaria en plena expansión de funcionarios (la década de 1960 y 1970 fue de expansión de contratación docente) y nuevos proyectos.

La dinámica fue de tres grandes objetos interactuando en una sociedad en cambio. Uno oficialista, uno vinculado a luchas más amplias y uno intermedio; todo esto mientras se daba el mayor crecimiento del sistema educativo pre universitario, se ampliaban derechos y se constituían nuevos sistemas normativos (ejemplo a mirar es todo el andamiaje de la década de 1970 y vigente hasta nuestros días).

Sumado a lo anterior, en estas décadas comenzaron a gestarse redes de poder no vistos en el país. Dueños de Caja de ANDE (creada en 1944, dos años después de la creación del sindicato de ANDE), Sociedad de Seguros (fundado en 1920), JUPEMA, representantes en el Consejo Superior de Educación (máximo órgano de poder de la educación costarricense) y otras instituciones, los sindicatos comenzaron a gestar una compleja red de delegados-representantes con nombramientos, dietas, círculos de influencia y algo que no se habla mucho en el magisterio: puertas giratorias; es decir, un año una persona está en un puesto y al siguiente es elegido en otro puesto de poder como representante.

Dies Irae (día de la ira)

Llegó la crisis de 1980, el neoliberalismo, los PAES, las privatizaciones y los recortes en educación. Llegaron los días de sufrimiento y agonía para el magisterio y la educación en general. Las respuestas de los sindicatos fueron luchas específicas pero era evidente que estaban perdiendo terreno en la organización nacional y la influencia en redes de poder político. Llegó entonces el Día de la Ira: Reforma al sistema de Pensiones 1995.

Después de las luchas contra la política educativa de Calderón y los intentos de reformas a pensiones provocadas por los PAES, llegó el Pacto Figueres Calderón y la intención de Figures de «arreglar» el sistema de pensiones del magisterio. Los sindicatos reaccionaron con el mayor movimiento de huelga en la historia del país (hasta entonces), movilización en julio y enfrentamientos frente al congreso (las imágenes de educadores sangrando en el piso y la policía reprimiendo con toda la fuerza, aún están grabados en las mentes del magisterio).

Las bases del magisterio reaccionaron con más fuerzas ante la violencia de la Administración de Figures pero, de sorpresa y de madrugada, las dirigencias sindicales firmaron un acuerdo «traidor» con el gobierno. Las bases no perdonaron esta traición, se inició una mega desmovilización sindical y empezaron 5 años de larga agonía sindical.

Las viejas dirigencias comenzaron a perder las elecciones y surgieron nuevas dirigencias bajo la evocación de nunca más traicionar a las bases y ser más combativas pero con un efecto perverso: la creación de una nueva red de poder dentro de los sindicatos con tendencias que funcionarían como dinastías legitimadas con un sistema de votaciones en un aparato sindical tomado por las nuevas tendencias en ascenso. De los tres sindicatos, fue APSE quien vio surgir a una nueva tendencia (que se llamaría Honestidad) y que tomaría una fuerza combativa mucho bajo el liderazgo de Beatriz Ferreto y dicha tendencia tomaría el control del sindicato desde ese período hasta el presente.

Aún así, entre 1995 y 2001, el magisterio vivió la ira por la traición y la desmovilización de la desesperanza por lo vivido en las noches de la traición de 1995. Frente a la desmovilización, los sindicatos priorizaron un sistema de recompensas que iban desde el calendario anual, bultos, planificadores, lapiceros, camisas, fiestas regionales o nacionales, eventos deportivos o culturales, rifas de grandes premios, etc; toda una gama de regalos dados para sostener a la afiliación a toda costa.

Rex Tremendae (rey tremendo en el MEP)

Llegó Abel Pacheco y Astrid Fischel tomó el mando del MEP con una propuesta de reformas que afectaban el interés de ciertos grupos cuasi mafiosos en la alta jerarquía, entonces en 2003 se presentó el curioso y misterioso fallo en sistema de pagos del MEP que dejó al magisterio sin pagos por meses.

Los sindicatos vieron esta oportunidad para liderar la rebelión y pelearse por cortar la cabeza de la Reina del MEP. Y así fue, la huelga culmina con Maria Antonieta Fischell sin cabeza y los sindicatos ardiendo de poder, legitimados y con fuerza para arrancar un nuevo ciclo de movilización. Quedaban atrás los viejos tiempos de la crisis de la huelga de 1995 e iniciaba la época del poder y amenaza.

En 2003 asumió como Ministro de Educación el señor Manuel Antonio Bolaños, un viceministro que no tenía los atestados académicos ni capital cultural de su antecesora; no tenía visión estratégica de proyectos ni tenía el valor de enfrentar a los grupos internos ni a los sindicatos. Inició el magro período de temor de Ministros al movimiento de huelga y la cada vez más deosperante adicción al poder del MEP, por parte de las dirigencias sindicales.

Por su parte, los sindicatos comenzaron a separarse por sus intereses estratégicos, cada uno recelaba del otro y le acusaba de traidor, se movilizaban en sintonía frente a las cámaras pero a lo interno luchaban por consolidar el poder de sus nuevas tendencias en ascenso, aumentar la cantidad de afiliados (por el dinero que implicaba), tomar todos los puestos de representación posibles y alimentar el mito del poder de los sindicatos de educación para poner y quitar ministros.

Confutatis (condenados)

De 2003 hasta 2012, la educación y el magisterio nacional fueron condenados al baile del poder. Se mostraban opositores a los gobiernos de turnos y ministros, salían con diatribas duras y palabras fuertes pero llegaban cada semana a los despachos de las autoridades, se les dio incluso una puerta especial de ingreso en Recursos Humanos y hasta desplegaron influencias indirectas (o muy directas) en procesos del MEP que, de ser público, levantarían el escándalo total.

Esta época inicia una simbiosis extraña que no podríamos minimizar por sus impactos. No sabíamos dónde iniciaba el poder del MEP-Patronal y donde empezaba el poder Sindical-Obrero, existían muchas redes que incluso servían para proteger a las autoridades. Al respecto, no se puede olvidar lo sucedido entre 2006 y 2012 cuando Leonardo Garnier implementó la mayor cantidad de reformas y de mayor calado, con total indiferencia o silencio por parte de los sindicatos. Una complicidad que les permitió arrogarse el «triunfo» de la primera convención colectiva del MEP.

Permítame reiterar lo anterior: en ese período solo se dieron dos huelgas de los sindicatos del magisterio, una por el aumento del percentil en 2008 que no se dirigió contra Leonardo Garnier sino contra el Ministro de Hacienda y una en 2010 con la propuesta de trimestralización (una huelga corta de unos días y que solo sirvió para calmar a las bases que ardían ante el impacto de las reformas Garnerianas), todas las otras reformas pasaron sin aspavientos. Me permito decirlo en voz alta: REFORMA DE CONDUCTA, aprobada con silencio por sindicatos, REFORMA AL REGLAMENTO DE EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES, aprobada sin oposición de los sindicatos, REFORMAS ÉTICA, ESTÉTICA Y CIUDADANÍA, aprobadas sin oposición de sindicatos, REFORMAS ADMINISTRATIVAS (NUEVAS DIRECCIONES REGIONALES), aprobadas sin oposición, REFORMAS EN RECURSOS HUMANOS (concursos y tiempos de nombramiento interino) aprobadas sin oposición, REFORMA TERCERA OPORTUNIDAD aprobada sin oposición, etc.

Eso sí, fingían que estaban en contra de Leonardo Garnier pero dejaron pasar todas reformas sin mover un dedo para oponerse. Habría bastado un llamado a la huelga o a un paro nacional para congregar a miles de educadores que estaban (y aún hoy siguen) disconformes con las reformas Garnerianas pero no había tal llamado, incluso era común que las directivas nacionales fueran quienes detenían, frenaban o hasta boicoteaban las iniciativas de las bases para solicitar la huelga. Y de esto último doy fe en primera instancia pues durante algunos de esos años fue dirigente de mi Centro Educativo y estuve cercano a una de las dirigencias sindicales y ví, un día sí y otro también, como los intentos de ciertos grupos de bases para convocar a huelga eran frenados por la directiva nacional.

En 2012, el Ministro vivió el escándalo de PROCESOS que casi le tumba el mandato, en ese momento los sindicatos (como siempre) se unieron a la bulla y sacaron comunicados diciendo que el Ministro debía irse por corrupto. Y ahí, se rompió todo.

Lacrimosa (lágrima sindical)

Pasada la crisis, Leonardo logró mantenerse en el puesto y volvió con fuerza a su poder (ya con 6 años en el MEP). Entonces tomó una decisión que nadie había ejecutado en décadas: le cerró las puertas a los sindicatos de educación bajo la consigna: o se disculpan por atacarme de corrupto o no los recibo.

Por primera vez en más de una década, un ministro le tiraba la puerta a las dirigencias sindicales y éstas no supieron reaccionar. Se quedaron sin su cuota poder, sin sus reuniones, sin nada y eso les devastó y les dolió profundamente.

Eso explica el odio de las dirigencias con la huelga del Culantro a finales (las últimas dos semanas) de la administración de Leonardo Garnier por el problemas de pago generado por la implementación (boba y poco estratégica de la Viceministra Administrativa) del nuevo sistema de pagos INTEGRA2.

Esa huelga no fue contra Leonardo, pues él ya se iba. Esa huelga era contra Sonia Marta Mora (nueva Ministra de Educación) para amendretarla y asegurarse la puerta abierta de su despacho. Era una huelga para retomar el poder en el MEP posterior a la bofetada que Leonardo les dio.

Y Sonia Marta, que quiso jugar de cambio y diferencia con respecto a la época de Leonardo y que además sentía que lo sucedido fue provocado por un PLN de salida, decidió entregarse a las redes de poder de los sindicatos. A partir de se momento, se funda la gran alianza para instaurar el mayor daño al movimiento sindical independiente: la comisión paritaria.

Sanctus (Santo MEP Sindical)

Después de 2014, se consolida la inclusión de la Comisión Paritaria en la Convención Colectiva, es decir, se oficializa la integración directa y coadministración de los sindicatos en el Ministerio de Educación Pública. Supuestamente esta Comisión favorecería la atención de temas claves para el magisterio pero se ha convertido en el brazo operativo de intervención de sindicatos en el MEP, en una forma de aterrorizar a las autoridades y, sobre todo, un mecanismo para asegurar las redes de poder e influencia necesarias para generar microproyectos de las dirigencias.

El magisterio nacional en general no ha obtenido grandes logros con esta Comisión pero las juntas sindicales han logrado su gran objetivo de coadministración y, al mismo tiempo, logran ahorrarse esfuerzos sindicales y de lucha pues toda queja del magisterio termina en un comunicado de su sindicato diciendo «manifestamos en la Comisión Paritaria nuestra oposición-preocupación-rechazo a…»

Para la mayoría de personas que no conocen el funcionamiento de esa comisión, me permito explicarla así: una comisión integrada por delegados de los sindicatos y de las autoridades del MEP que se arroja poderes de administración para convocar a diferentes personas u órganos del MEP así como a representantes de instituciones externas (como Servicio Civil) para pedir cuentas sobre acciones u omisiones, pedir acciones sobre tal cosa o simplemente ver el avance de un proyecto determinado. ¡Eso es Coadministración!

Y si a lo anterior, se suma la representación sindical en el Consejo Superior de Educación, vemos a una Ministra rodeada por dos órganos de coadministración donde los sindicatos tienen voz, voto y peso; pero en los cuales no se manifiesta una lucha obrera-trabajadora con conciencia de clase sino una extraña confluencia de necesidades, protecciones y auspicios.

Esto explica la relación subordinada de los sindicatos ante el MEP, su seguimiento de línea y hasta la desmovilización incitada por las dirigencias para evitar que el magisterio fuese a huelga o protestas. Tan fuerte ha sido esto, que los movimientos de protestas y huelgas de este período organizados y movilizados por los sindicatos han sido contra el Ministro de Hacienda o gobierno y nunca (ojo NUNCA) contra el ministro de turno.

Y esto no parece malo, las dirigencias sindicales no solo han creado una red de poder en el MEP sino también en sus sindicatos, incluso han logrado crear procesos de elección democráticamente donde termina ganando la tendencia oficialista. Es decir, las bases reiteran el apoyo a la forma de actuar sindical educativa moderna.

Mientras esto sucede, durante los últimos 8 años hemos visto las medidas más radicales contra los derechos laborales del magisterio; nunca antes el magisterio fue tan agredido en sus condiciones laborales y salarios como ahora pero los sindicatos han jugado con guantes de seda al tocar el poder el MEP. Sindicatos con 30 mil, 40 mil o 50 mil afiliados no han organizado si quiera una protesta fuera de horario laboral y mucho menos convocar a una huelga.

Para que usted vea la sumisión total de los sindicatos de educación, le presento un ejemplo: los sindicatos tienen un representante en el Consejo Superior de Educación, un órgano que constitucionalmente tiene más poder que la Ministra o Ministro de turno y que por las funciones que le da la ley podría discutir cualquier tema; pues en medio de la crisis magisterial actual y mientras el magisterio muere de hambre, desesperación y aislamiento en las trincheras educativas, surge la pregunta ¿el representante de los sindicatos han llevado esos temas al CSE? y todavía más grave es esto: si los sindicatos disque que están en contra de un ministro o una ministra ¿su representante en el Consejo Superior de Educación ha leído o presentado una moción para solicitar (ahí, en vivo, frente a la Ministra) la renuncia del ministro o ministra de turno? Obviamente que no, pues la valentía llega en comunicados pero no los lugares donde sí podría tener consecuencias.

Reflexión final

La situación actual del magisterio y la educación pública es gravísima pero no encuentra movimientos sindicales fuertes por lo expuesto anteriormente. En una relación de coadministración, los sindicatos han terminado sirviendo a los intereses del MEP en contra de sus propias bases.

Pero esto no es preocupante pues a la mayoría de las bases sindicales nada de esto les importa ni les molesta, solo les preocupa sus días libres y, tal vez, un poco les preocupa el tener su lapicero, folder, bulto o cualquier otra cosita de obsequio sindical. Las dirigencias sindicales han sido realmente efectivas para leer, comprender y dirigir a sus bases sindicales; saben que no importa la traición o la falta de lucha si logran convencer al magisterio de que se está haciendo algo y, al mismo tiempo, se les da el regalito, almuerzo, bolsita, rifa, etc.

Y para tener a las dirigencias contentas, el MEP sabe que debe mantener abierta la Comisión Paritaria para darles poder de coadministración y seguir brindando los permisos para días libres por diferentes motivos sindicales. Con eso basta para mantener el pacto de No Agresión entre sindicatos y autoridades MEP.

Y así, asistimos al réquiem de los sindicatos de educación y al nacimiento de las corporaciones del poder gremial en educación; vemos morir las luchas con conciencia de clase para asistir al surgimiento del sindicalismo líquido (en la visión de Bauman) sin conciencia de clase ni luchas contra los verdaderos intereses del poder hegemónico ni autoridades de turno.

Enormes abrazos y gracias por leer esta larga reflexión.

Saludos,

Dr. César Toruño

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