Las personas que vivimos en Costa Rica podemos identificar grandes marcas de supermercados que pelean por el mercado y los beneficios: Walmart, Peri, Automercado y Megasuper con las principales cadenas de este pequeño país. En el mes de setiembre, como ha sido norma los últimos años, Peri anuncia una serie de descuentos «patrios» (por ser el mes de la independencia) e impacta a todo el mercado para ratificar su emblema de «Peri te conviene».
El fin de semana, anduvimos en Peri y MásXMenos (parte de Walmart) y me impresionó constatar cómo MásXMenos había disminuido sus precios para hacer frente a la competencia de Peri y, al mismo tiempo, lanzaba ofertas. Por poner una referencia, el café que siempre hemos comprado había disminuido un 33% su valor y otros productos (cereales, jaleas y un largo etc) se conseguían a menos de 500 colones.
La reacción de la competencia a Peri es lógica: ante una bajada de precios y aumento de ofertas, compito con la misma intensidad para no perder público meta ni dominio de mercado. Sin embargo, al ser abordado por unas estimadas empleadas de MásXMenos que me ofrecían la variedad de promociones, me pregunté ¿Esto tiene correlación con el sistema educativo costarricense?
Si nuestro país tiene dos grandes agentes educativos (Público y Privado) y un pequeño agente (subvencionado) en el sector pre universitario que va desde preescolar hasta educación diversificada, podríamos suponer que repiten el sistema de competencia ofrecida entre supermercados.
Permítame explicarme, los supermercados venden cosas como alimentos, insumos, bienes, etc, pero los centros educativos producen capital cultural y aprendizajes. Asumiendo esta premisa, ¿podríamos suponer que la subida o bajada del capital cultural de uno de los organismos podía afectar a los otros tres?. Voy a ejemplificar: El MEP brinda educación al 90% de la población estudiantil y, como es de todos sabidos, sufre una crisis estructural en los procesos de aprendizaje, inversión, equipos, infraestructura y un largo etc; siguiendo la metáfora inicial, el MEP ha puesto en promoción todo el sistema educativo: infraestructura a 300 colones, pasar cursos a 2×1, conducta a 200 colones, pruebas de evaluación nacional a 100 colones, formación docente a 20 colones, reformas académicas a 5 colones, etc.
Aunado a lo anterior, el MEP recortó fondos para educación como Colegios Científicos y Colegios Humanísticos, así como un impacto en los Colegios Técnicos; tres de las grandes ramas exitosas del sistema educativo público, solo quedaría pendiente afectar a los colegios experimentales, artísticos y bilingües, para terminar de dañar la estructura más exitosa del MEP.
Entonces, si el MEP hace esta promoción hacia abajo del sistema educativo ¿cómo reacciona el sector privado y el subvencionado? Para ponerlo en un ejemplo muy sencillo, todos y todas sabemos que en el MEP no se enseña correctamente un segundo idioma, ¿esto implica que al sector privado y subvencionado les basta con enseñar inglés un poco mejor para atraer a nuevos clientes?
Todavía más grave, si sabemos que en el MEP hay un desastre de saturación de aulas y ausencia de regulaciones básicas para el control de la convivencia, ¿esto daría pie a que el solo hecho de tener menos estudiantes por aula y mayores controles individuales favorezcan al sector privado y subvencionado para atraer nuevos clientes?
Si Peri ha hecho que todas las otras cadenas bajen sus precios, ¿el MEP hará que el sector privado y subvencionado (al menos una parte) baje sus estándares de calidad pues el público meta verá bien cualquier menor esfuerzo en comparación con el desastre del sector público? Claramente es un posibilidad que podría preocuparnos por las falsas expectativas de calidad que podrían estarse normalizando en nuestro país.
Por tanto, me parece necesario abrir el debate hacia la construcción de un Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Pre Universitaria para que exista una institución independiente que garantice la calidad tangible e intangible de los centros educativos de preescolar, primaria y secundaria, con especial atención del sector privado y subvencionado por su necesaria búsqueda de clientes y, al mismo tiempo, para ofrecer garantías a la población de clase media ascendente que está sacrificando sus ahorros y salarios para tratar de brindar una mejor educación sin la certeza de qué es mejor y con respecto a qué.
Saludos,
Dr. César Toruño