Lo de la Ministra no da risa.


  • Un análisis del proyecto hegemónico

Este texto no es una piedra más del linchamiento social al que está siendo sometida la Ministra de Educación ni pretende convertirse en un repetidor de consignas simples. Por el contrario, este texto pretende incentivar un debate más profundo y una reflexión integral que nos permita comprender el monstruo que se cierne sobre la educación pública costarricense.

Premisa inicial.

La Ministra de Educación, Katharina Müller, ha sido el centro de la controversia y burla durante varios momentos de su gestión pero lo de los últimos días ha roto todo margen de realidad. Sus manifestaciones emitidas en un foro sobre educación provocaron el enojo y la burla desde los sectores progresistas y la oposición política. Afirmaciones cuestionando la base científica del 8% del PIB que establece la Constitución Política como base de la inversión en educación pública solo han sido superadas por otras vinculadas al supuesto cambio de la lista de planetas cada año y la influencia que tienen los planetas en la salud y vida cotidiana de las personas.

A partir de estas manifestaciones, la crítica generalmente se vincula con la incapacidad mental de la Ministra, la incapacidad de gestión y liderazgo, la ausencia de rumbo, la improvisación y otras ideas fuerzas que vinculan el desastre educativo con las carencias personales o colectivas de las autoridades del MEP. Y mi premisa básica es que justamente eso es lo que buscan los verdaderos intereses anti educación pública que gobiernan en la oscuridad del poder político costarricense.

Es decir, a los grupos de intereses que quieren destruir o debilitar la educación pública les sirve que las masas concentren su enojo y se burlen de una persona o un grupo de personas administradores temporales del poder para evitar el debate de fondo sobre el proyecto hegemónico y las acciones que se están realizando para consolidar el ascenso de los planes anti educación pública.

Situación Comparada

La premisa expuesta anteriormente encuentra como referencia el caso español. Entre 2011 y 2018, el presidente del gobierno español fue Mariano Rajoy, una figura política que representaba a la derecha española y con planes político-económicos que atentaron contra la salud y educación pública, las pensiones y en general contra el Estado de Bienestar. Mientras implementaba esta agenda, Rajoy destacó por constantes salidas de tonos y frases sin sentido que causaron la burla en un amplio sector de la población; siempre se le vio como un hombre con pocas capacidades intelectuales lo cual ayudó, sin lugar a dudas, a facilitar la implementación de su proyecto.

También en España, tenemos el caso de la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La señora Ayuso, del Partido Popular, ha liderado un proyecto de profundización de ataque al Estado de Bienestar e incluso, durante la pandemia, tomó decisiones sobre la atención el cuido de ancianos enfermos con COVID en residencias públicas y privadas que ocasionaron (directa o indirectamente) la muerte de miles de personas. Al igual que Rajoy, fue catalogada como persona con limitaciones intelectuales y esto se reiteró con frases sin sentido (como el sembrar una planta en los balcones frente al cambio climático).

En ambos casos, y en realidad en muchos más (Trump, Bolsonaro, Milei, etc) el proyecto de la derecha y la derecha radical ha encontrado como estrategia rentable el uso de medios alternos (redes sociales) para transmitir mensajes que rayan lo risible para distraer la atención de la población-medios de comunicación y oposición. Mientras las masas y progresistas se distraen en esos exabruptos, ellos siguen ejecutando su plan de fondo.

¿Cuál es el plan de fondo? Lo que estamos viendo en los años recientes es el ascenso (nuevamente) de un bloque neoliberal y conservador. Veamos qué significa eso.

Una breve mirada histórica.

En un artículo científico realicé un análisis de la historia educativa de la Segunda República en Costa Rica. (REFORMAS CURRICULARES 2006-2014: DEL AJUSTE PEDAGÓGICO NEOLIBERAL A LA REINSTAURACIÓN DEL MODELO PEDAGÓGICO SOCIALDEMOCRATA) elaboré una argumentación sustentada en esta premisa: La Guerra Civil de 1948 desembocó en un triunfo de un nuevo grupo hegemónico que planteó un proyecto político, económico y cultural que podría denominarse Socialdemócrata. Ese proyecto tuvo repercusiones directas en la educación costarricense.

De 1953 a 1979, se consolidó un proyecto pedagógico socialdemócrata que se caracterizó por: ampliación de la inversión en educación, ampliación de matrícula, nuevas ofertas (pre universitarias y universitarias), visión integral (para qué tractores sin violines), ampliación de la secundaria, alta inversión en infraestructura, etc. Los grupos tomadores de decisiones habían asumido que la educación pública era muy importante para el desarrollo del país (y también para consolidar el proyecto hegemónico), esto era un pacto básico del nuevo contrato social costarricense. Claro está, esto no implicaba un proyecto para eliminar la educación privada pues durante ese período se permitió la expansión de servicios pero bajo ninguna circunstancia se cuestionó la necesidad de una educación pública fortalecida como herramienta de movilización social.

En los años 70, Occidente vivió el fortalecimiento de la derecha, conservadores y del proyecto neoliberal impulsado desde los Chicago Boy’s, a Reagan y Thatcher y los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario. Ellos eran enemigos del Estado de Bienestar, consideraban que lo mejor era que todo pasara a manos privadas y que cada persona adquiriera los servicios según sus capacidades de compra; entre estos servicios estaban la educación y la salud.

En Costa Rica, estos grupos asumieron el poder después de la crisis de los 80 y han manejado el discurso de menos impuestos, menos Estado y han impulsado acciones para debilitar o privatizar los servicios sociales. Sin embargo, no soy del criterio de que los neoliberales y neoconservadores hayan logrado implementar proyecto; por el contrario, creo que la historia costarricense estuvo marcada por una lucha entre neoliberales-neoconservadores y socialdemócratas-progresistas durante las últimas 4 décadas. En unos momentos, unos han avanzando más y en otros, retroceden.

Sin embargo, querido(a) lector(a), le comparto otra hipótesis: durante dos décadas (1980 a 2001) los neoliberales-neoconservadores apostaron por una implementación más brusca de su proyecto mientras que después del 2001 (con la derrota del Combo ICE), apostaron por una batalla cultural y una implementación paulatina. Y ahí está el secreto de esta reflexión. ¡Le pido paciencia para terminar!

Educación y la lucha entre neoliberales-socialdemócratas.

No quisiera retrotraer el análisis hasta la década de los 80 y la profunda crisis económica-social que vivió el país por lo que solo resumiré lo siguiente: de 1982 a 1992, vivimos un brutal ajuste económico que implicó reducciones de inversiones, deterioro de infraestructura, malas condiciones salariales (que provocaron la declaración de emergencia a finales de los 80) y limitaciones generales. Algunos podrían asumir que esas medidas eran la agenda neoliberal pura, otros afirmarían que esas medidas fueron provocadas por la crisis económica y la bancarrota del país, otros asumirían que es la mezcla de estas dos interpretaciones; sea como sea, lo cierto es que durante esa década tuvimos un debilitamiento de la educación pública pero aún así se tomaron medidas para mejorarla dentro de lo posible (ojo a las medidas De Francisco Antonio Pacheco 1986-1990).

De 1992 al 2002, tuvimos un período de mejora lenta pero constante. El presupuesto aumentaba, se comenzaron a tomar medidas de política educativa de largo plazo (aquí destacan las medidas de Doryan entre 1995 y 1998) y se atendieron reformas pedagógicas con ejemplos como Serie hacia el Siglo XXI (libros de texto) y las reformas académicas y evaluativas de 1998-2002 con Guillermo Vargas. Fue una década ganada a pesar de los altibajos.

Pero la década de los noventa fue un período de primeras brisas neoliberales-neoconservadores. En el país clamaban por ventas de instituciones del Estado, se denunciaba los malos servicios públicos y se exponía las bondades de las privatizaciones, además de las cruentas denuncias de corrupción que despertaron a un país de un largo letargo de irrealidad. La derecha tradicional (PUSC) vio surgir a una derecha más radical (Movimiento Libertario) e iniciaron postulados más claros sobre su visión de país, incluyendo propuestas educativas como la municipalización (una forma disimulada de destruir al sistema), disminución de la inversión en educación, llamar gasto a la inversión en educación, priorizar la formación técnica y algunos radicales hablaron de hasta privatizar la educación al estilo chileno.

La gente olvida fácilmente. Del 2002 al 2006 el presupuesto de educación se redujo a márgenes peligrosos (en la avanzada ahorrativa radical de Abel Pacheco) y se recortaron plazas docentes, inversiones en equipos e infraestructura y programas de equidad como becas y comedores escolares. La gente olvida fácilmente y un ejemplo fue el debate que tuvimos durante esa administración sobre la cantidad de estudiantes que tenían derecho a ir al comedor escolar ¿todos, una parte o solo los pobres?, basta con releer las páginas de opinión de la Nación de la época para entender el debate de fondo que había.

Con la llegada de Leonardo Garnier en 2006, inició un nuevo ajuste pedagógico socialdemócrata. No solo se realizaron la mayor cantidad de reformas académicas y evaluativas (con las mayores transformas) sino que se transformó el sistema de contratación docente para trasparentar el proceso (¿se acuerdan del boicot intentado con el misterioso robo de las computadoras de Servicio Civil?), se dio el aumento en las becas con Avancemos (2008), se dio el mayor aumento salarial docente desde la década de los setenta (percentil en 2008), se incrementó la inversión en asignaturas «especiales» como Artes, Música, Educación Física y Cívica, se aumentó la contratación docente, etc.

En la segunda administración de Leonardo Garnier (2010-2014) y bajo el liderazgo de doña Laura Chinchilla (presidenta del Partido PLN), don Otón Solís (Líder de la oposición PAC) y del Frente Amplio, se alcanzó el pacto y aprobación de la reforma constitucional para dar el 8% del PIB a Educación en el año 2011. Ese acuerdo no quedó en el papel pues en los siguientes años el presupuesto creció hasta rozar la cifra ideal. Además, en esa segunda administración creció la inversión en infraestructura a cifras no vistas en la historia educativa (Casi 100 millones de dólares por año), se aumentó la capacitación docente a niveles récord, se aumentó la contratación docente y logro mejorar los indicadores de la calidad educativa en la educación pública.

De 2014 a 2018, se desarrolló la Administración de Sonia Marta Mora con una administración de consolidación y ampliación de logros. En términos generales, doña Sonia Marta continúo con la política educativa exitosa de 2006-2014 con un compromiso profundo por el fortalecimiento de la educación pública. Mantuvo altas inversiones en infraestructura, equipos y personal docente; creó una Nueva Política Educativa (la anterior era de 1994) e implemento una reforma curricular no vista en años previos. Por si fuera poco, avanzó con la reforma más profunda de Preescolar (Leonardo había aprobado los nuevos programas) con mayor inversión en infraestructura, la ampliación de contratación de profesores en hasta 3000 nuevas maestras de preescolar y la ampliación de los años obligatorios (un logro histórico en nuestro país).

De 2006 a 2018 tuvimos 14 años de oro para nuestra educación pública y olvidarlo u omitirlo es un atentado contra la educación pública en general. Usted podrá diferir de una cosa u otra pero los datos están ahí y son de hierro: tuvimos más inversión, más infraestructura, más contratación docente, más matrícula, mejores niveles de calidad, etc. La educación pública había sido fortalecida y eso no gustaba a algunos.

Pero llegaron los nublados de Carlos Alvarado de 2018 a 2022. Un presidente del PAC (el mismo partido que gobernó de 2014 a 2018 y que se podría considerar socialdemócrata) influenciado a la derecha que comenzó a enfrentar una crisis fiscal con una política económica de derecha. Nota: recordemos que ante las crisis fiscales, la derecha siempre dice que se resuelve disminuyendo el papel del Estado y sus gastos (educación, salud, programas de equidad, etc) y la izquierda (incluidos socialdemócratas) habla de mejorar los ingresos logrando más impuestos (el ala mas izquierda defenderá que los ricos sean los que paguen los impuestos)

En su afán anti empleados públicos, metió al gremio educativo a una injusta reforma fiscal que daño irremediablemente los salarios docentes, los metió en la Ley de Empleo Público que daño toda la estructura laboral y tomo decisiones de gestión de la crisis de Pandemia COVID que generó un Apagón Educativo. De 2019 a 2022, bajo el liderazgo de la Ministra Guiselle Cruz, se enfrentó la pandemia con medidas pedagógicas cuestionadas y de impactos negativos para la formación de los estudiantes (como denunciaría el Estado de la Educación).

Lo más grave del gobierno de Carlos Alvarado es que aplicó el mayor recorte presupuestario al MEP desde la crisis de los 80. En un año, perdimos casi 1.3 BILLONES de colones y los recortes continuaron durante 2021, 2022 y 2023. Con un recorte tan brutal, el Estado ganó dinero para enfrentar sus débiles finanzas pero el país perdió los logros de los 14 años de oro. Sin dinero, se comenzaron a reducir las contrataciones docentes (¿se acuerdan de la directriz para ampliar la cantidad de estudiantes por grupo), casi se cierran las inversiones en infraestructura, se debilitaron los programas de equidad, etc.

Y llegó la Ministra Müller.

Rodeada de muchas expectativas, la ministra inicio su administración bajo el horizonte de la mayor crisis educativa de nuestra historia y tenía dos caminos: 1) actuar seriamente ante la gravedad de la situación con una propuesta planificada de nivelación de estudiantes, fortalecer el sistema de acompañamiento docente, mejorar los procesos de aprendizaje con reformas para disminuir las cargas docentes, mejorar los programas de equidad para atender a casi la mitad de estudiantes que están en pobreza, aumentar la inversión en infraestructura para solventar las órdenes sanitarias, mejorar las condiciones salariales docentes, etc… 2) Continuar con el debilitamiento de la educación publica.

Muy rápidamente, en julio de 2022, vimos a una Ministra con un feroz ataque contra las Universidades Públicas ¿Se acuerdan la propuesta de recorte que implicaba el cierre de las U? sumado a unos cuestionables nexos familiares. Pero luego de eso no hemos visto una agenda abiertamente destructora de la educación pública y ahí surge la pregunta que guía esta reflexión ¿existe esa agenda aunque no se diga abiertamente?

No se puede afirmar que la Ministra sea promotora de un proyecto de destrucción de la educación pública pero tampoco se puede negar que estamos frente a un claro proyecto debilitador y destructor de la educación pública. Entonces ¿quién o quiénes lo promueven?

Lo cierto es que quienes promueven la destrucción de la educación pública, se benefician de que el país chotee a la Ministra y los ataques se centren en los planetas o el horóscopo. Mientras el país habla de eso y se ríe de la Ministra, el proyecto neoliberal y conservador sigue: disminuir inversiones, disminuir programas de equidad, quemar a docentes, cerrar códigos docentes, saturar aulas, etc… y claro, perpetuar el mito de que educación pública es mala. Y cuidado, que hemos llegado a un nivel más preocupante con los préstamos a estudiantes para estudiar inglés (privatización pura) y el nefasto voucher educativo que comienza a decirse entre sombras.

Saludos,

Dr. César Toruño

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