En diversos foros y con diversas instancias he insistido en uno de los graves problemas del diseño curricular en Costa Rica: la ausencia de marcos conceptuales comunes y legitimados entre las diversas instancias que componen el micro universo de la educación superior, esto son a)Universidades Públicas, b)Universidades Privadas, c) CONARE, d) CONESUP y e) SINAES.
Para entender la gravedad de lo que estoy exponiendo, quisiera usar un ejemplo tan descriptivo como brutal. Si usted va a una universidad pública, CONARE, universidades privadas (al menos la mayoría de estas), CONESUP y SINAES, podrá pedir lineamientos para el uso de sus símbolos, colores y emblemas en general. En muchos casos se le denomina un LIBRO DE MARCA.
El libro de marca es extremadamente explícito. Los logos en blanco son así, en negro u otro color son así, los colores oficiales son XF2-03 y XF4-045, las letras son Migon 27 en formato, el emblema se utiliza así en esta circunstancia y así en esta otra, etc. Los libros de marca son elementos básicos para la comunicación de esa instancia a lo interno y externo, con ese libro se puede determinar que XF1-03 no es el color oficial y por tanto no se puede usar, se puede establecer los protocolos para la reproducción de materiales y hasta guiar las campañas de comunicación de cada entidad.
El libro de marca es uno de los diversos lineamientos que se utilizan en una instancia como las citadas para realizar sus procesos en el marco de estructuras conceptuales y procedimentales compartidas con sus pares. Uno podría imaginar ejemplos similares en procesos de contratación, presupuesto, categorías docentes, carrera académica, etc. Lamentablemente en currículo no existe algo similar.
Cada instancia ha generado una serie de procesos «curriculares» vinculados mayoritariamente con la práctica cotidiana y administración de procesos y, mucho menos, con procesos teóricos y marcos conceptuales comunes. No es común encontrar un Libro de Currículo de cada universidad, CONARE, CONESUP o SINAES; por tanto, no sería común encontrar una serie de lineamientos, premisas, teorizaciones y concepciones sobre el diseño curricular sistematizadas en un solo documento guía para homogeneizar y maximizar los logros curriculares de cada proceso.
Más grave es la situación entre instancias. CONARE tiene lineamientos y concepciones parcialmente aceptadas por las universidades públicas pero con telarañas por las décadas de existencia dentro de un archivero metálico, SINAES y CONESUP no han podido desarrollar un libro curricular por la saturación de labores cotidianas de sus procesos de supervisión y UNIRE-universidades privadas no han podido establecer la coordinación-confianza ínter universidades-departamentos de currículo para generar una propuesta global de diseño curricular.
Para el país resulta urgente que SINAES y CONESUP puedan desarrollar un libro unificado del Currículo Costarricense desde la mirada de la supervisión-acreditación; CONARE necesita crear un libro desde las universidades estatales desde la mirada de la investigación-teoría y operatividad del diseño curricular (un esfuerzo mucho más complejo y profundo que el impulsado en los últimos 3 años) y, finalmente, las universidades privadas requieren construir un libro del Currículo Costarricense desde la mirada del sector privado dinamizador e innovador. Paralelamente, cada universidad necesita un libro del currículo para orientar sus procesos, facilitar los diseños curriculares y capacitar a su personal en cada una de las directrices curriculares necesarias para culminar con éxito una actualización o creación de una carrera universitaria.
Con estos insumos, podríamos enfrentar el dilema estructural del currículo costarricense: la carencia de un marco conceptual y operativo sobre el currículo (con cada uno de sus elementos generales del diseño curricular, la evaluación y la generación teórica) que permita la mejora de sus procesos internos y el diálogo ínter institucional para la construcción de pactos generales de interpretación, operatividad y evaluación de las estructuras curriculares.
Si lo anterior no fuese suficiente razón, hay una más que vale Paris. La universidad, entidad supervisora o instancia de coordinación que desarrolle el primer Libro de Currículo pensado en los términos descritos en este texto, tendrá el liderazgo de la iniciativa curricular en el país y, por tanto, tendrá el poder. Podrá ejercer presión sobre sus pares e instancias de regulación, podrá agilizar procesos internos y externos y, con toda seguridad, podrá influir en la creación de libros curriculares de pares e instancias.
Quién domina el currículo, tendrá el poder. Esa premisa curricular es tan real y evidente que sería demostrable a simple vista con la universidad o instancia que logre el Libro del Currículo. Para desgracias de unos y beneficios de otros, la mayoría de universidades y curriculistas no saben el poder verdadero del currículo.
Saludos,
Dr. César Toruño